Alto rendimiento deportivo

Ante la muerte de Yago Lamela, me planteo distintas cuestiones sobre el Alto Rendimiento deportivo:

¿Tanto merece la pena?

SI

  • Logros
  • Dinero
  • Superación
  • Trabajar en lo que te gusta
  • La competitividad
  • Deporte
  • “salud”
  • Viajar
  • Mejorar
  • “Más alto, más rápido, más fuerte”
  • Constancia
  • Virtuosismo
  • Reconocimiento
  • Ejemplo
  • …..

NO

  • Sacrificio: familia, amigos, conocidos (vida social)
  • Lesiones
  • Depresiones
  • Presión: medios de comunicación y patrocinadores.
  • Becas = resultados.
  • No cotización
  • Abandono de estudios
  • Se recuerda al que gana
  • Se olvida muy pronto también al que gana
  • Doping
  • Ansiedad
  • Estrés
  • Secuelas
  • Poca remuneración económica
  • Alto rendimiento precoz

DEPENDE

Centrándome en España

  • De que deporte hablamos:
    •  ¿Fútbol? Vs ¿Atletismo, patinaje, gimnasia, hockey, ciclismo,…?
  •  En cuanto a:
    • Entrenamiento, entrenamiento, entrenamiento, entrenamiento…
    • Remuneración económica
    • Repercusión social

Entonces …

¿DONDE ESTÁ LA IGUALDAD? (EXTRAÍDO DE UN ARTÍCULO DE WWW.EFDEPORTES.COM)

La actividad física competitiva: el alto rendimiento

    Cuando la intención de la práctica es rendir al máximo, como se hace en el deporte de élite, se requiere una gran implicación física, lo cual no ocurre en una actividad física recreativa. Debido a ello, la especialización temprana y la práctica deportiva de alto nivel resultan problemáticas desde el punto de vista de la salud, ya que hay riesgos físicos, psicológicos y sociales derivados de la competitividad y el contexto social que rodea estas prácticas. A menudo se sigue compitiendo con alguna lesión no recuperada de todo, o con ayuda de vendajes y cuidados médicos que predisponen a la recaída y cronificación de dicha lesión. Otras veces se soportan presiones que pueden provocar trastornos psicológicos, alimentarios o de relación social. Incluso se llega a hipotecar el futuro personal, familiar o profesional por la ilusión de ser un campeón/a.

    Generalmente, el deporte de alto nivel se inicia con una especialización deportiva precoz. Esta especialización es un hecho frecuente, y bastante tratado en la literatura. Martens recoge las edades mínimas de iniciación a diferentes deportes en EE.UU. Por ejemplo, el béisbol, natación o atletismo, se inician antes de los 5 años de edad, e incluso pueden llegar hasta los 3 años. Así, no son escasos los ejemplos de deportistas a escala mundial que iniciaron su práctica deportiva a edades muy tempranas.

    De todas formas, hay varias posturas; para algunos, está plenamente justificada la iniciación deportiva precoz y no ven inconveniente en la introducción del niño/a en competiciones de alto nivel. Para otros, ésta es un atentado contra la infancia. Aquí se expondrán ambas visiones, las que están a favor o en contra de esta especialización deportiva, para que así el lector/a pueda escoger la que le parezca más adecuada.

Argumentos a favor del deporte de alto nivel en la infancia.

    Hahn (1988) recoge que el adelanto de la edad de máximo rendimiento, sobre todo en determinadas disciplinas, motiva a federaciones, clubes y entrenadores a iniciar el proceso de entrenamiento dirigido al alto rendimiento cada vez con más precocidad, para obtener mejores resultados.

    Por otro lado, la búsqueda del éxito por parte de las instituciones, federaciones y clubes contribuye a esta especialización temprana.

    Por último, la actitud de los padres (que a menudo buscan una “sobrecompensación” por los éxitos no conseguidos), es decisiva.

Argumentos en contra del deporte de alto nivel en la infancia

    Son numerosos autores los que están en contra de la especialización precoz. Personne recoge gran cantidad de casos reales en los que los deportistas sometidos a una especialización precoz presentan gran variedad de problemas (de salud, de integración, psicológicos…).

    Por otro lado, Cotta investigó sobre modificaciones patológicas en practicantes de diversas especialidades deportivas (halterófilos, saltadores, nadadores…).

    Igualmente la mayoría de los pedagogos no aconsejan dicha especialización. Los riesgos de ésta se dividen en físicos, psicológicos, motrices y deportivos.

  • RIESGOS FÍSICOS: Problemas óseos, articulares, cardíacos, musculares…
  • RIESGOS PSICOLÓGICOS: Son consecuencias negativas del entrenamiento y la competición precoces que guardan relación con la conducta del sujeto y su estado mental. Así, se ven problemas como ansiedad, estrés, frustración, además de una “infancia no vivida”, por la enorme dedicación que exige la práctica deportiva de alta competición (a veces más de 4 horas al día).
  • RIESGOS MOTORES: El entrenamiento especializado busca el rendimiento en un aspecto concreto de la ejecución motriz humana, ignorando, por regla general, los demás. Esto conlleva una relativa “pobreza motriz”, que puede llegar a imposibilitar una futura práctica deportiva diferente de la que se realizó durante la infancia.
  • RIESGOS DEPORTIVOS: En determinadas edades, se hace una “especialización a ciegas”; o sea, es muy difícil conocer las características del futuro deportista de élite cuando tiene pocos años de edad, por lo que es posible que se esté especializando a un niño/a en una práctica para la que no está especialmente cualificado.

 Así pues, para terminar este apartado, citaré una frase que es el título de un libro de Personne:

“NINGUNA MEDALLA VALE LA SALUD DE UN NIÑO”.

http://www.efdeportes.com/efd51/salud.htm

Conclusión:

EL DEPORTE NO VALE LA VIDA DE NINGUNA PERSONA

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>